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  • Foto del escritorLucas Manjon & Giulia Baruzzo

LEA GAROFALO: LA REVOLUCIÓN DE LAS MADRES

Los hombres de la mafia post soviética, de la Yakuza oriental y de las occidentales como la Ndrangheta, la Cosa Nostra y la Corsa, desde sus comienzos consideraron a las mujeres como objetos a los cuales tienen derecho a poseer. Lea Garofalo fue una de las primeras mujeres que buscó incansablemente romper con ese destino. Aquí una parte de su historia.

Las mafias son idiosincráticas por naturaleza y en el caso de las mujeres de la Ndrangheta ello es todavía mucho más pronunciado. Afirman que el código de honor mafioso -el que ciertamente ya no existe-, obliga a los hombres asociados a respetar y proteger a las mujeres de su familia, pero en la práctica ello no les impide tener amantes, que frecuenten mujeres prostituidas y de exponer a las “faidas” -venganzas mafiosas- a las mujeres a las cuales deben respetar y proteger.


Los asesinatos de mujeres en el marco de las guerras mafiosas, que a mediados de los años ochenta eran excepciones atroces al código mafioso, con la increíble fuerza de la repetición y el transcurso de los años, se transformaron en un artículo permanente del indecoroso nuevo código. Los casos en que se toma venganza contra las mujeres suelen ser mucho más crueles en comparación con las que se ejecutan contra los hombres: las mujeres sufren violencia sexual, se las desfigura, se las mutila y luego de todo ese sádico procedimiento se las libera de todo ese sufrimiento dándoles muerte.


Si uno compara los numerosos expedientes judiciales que existen sobre mujeres asesinadas por la mafia, con las mujeres asesinadas por parejas o ex parejas, muchos no tenían relación alguna con la mafia: se notara que en ambos expedientes las mujeres antes de ser asesinadas habían sido hostigadas, sufrido violencia simbólica, física y hasta sexual, y en muchos casos sus rostros desfigurados con cortes o ácido.


En el pueblo calabrés de Petilia Policastro -con no más de doce mil habitantes en el año 2020-, y a pocos kilómetros de la ciudad de Crotone, el 24 de abril de 1974, del matrimonio de Antonio Garofalo y Santina Miletta, nació la niña Lea Garofalo.


Su padre era un jefe mafioso asociado a la ‘Ndrangheta que no pudo brindarle recuerdo alguno a su pequeña hija, ya que en 1975 cuando la niña tenía apenas nueve meses, fue asesinado en marco de la “faida di Pagliarelle”. La pelea mafiosa entre la familia Garofalo y la Mirabelli -también de la región de Policastro- arrojó en pocos años, alcanzó a contabilizar más de cuarenta muertos entre los dos bandos calabreses. Tal como sucedía en la mayoría de las familias mafiosas -tanto en la ‘Ndrangheta, la Cosa Nostra y la Camorra-, cuando el jefe moría -sea en la circunstancia que sea-, generalmente el primogénito varón ocupaba su lugar. En el caso de la familia Garofalo no habría excepción.


Con la expansión en la oferta y demanda de drogas en todo el mundo, la ‘Ndrangheta se convirtió en una de las primeras mafias en aprovechar aquel contexto, haciendo uso de los extensos lazos sanguíneos que se habían esparcido por varias regiones del mundo en los periodos de pre y entre guerras mundiales. A principios de los años noventa, varias familias de la ‘Ndrangheta se habían establecido de manera permanente en el norte de Italia, en Milan, haciéndose cargo de la venta de drogas, la trata de personas y el lavado de dinero. En la región de la Lombardía comenzaba también el tráfico de basura y materiales peligrosos desde el norte hacia el sur de Italia y las familias de la mafia calabresa se transforman en una multinacional de este negocio.


Si bien Lea había nacido en el interior de una familia mafiosa -y de las más importantes por ese entonces de la región de Calabria, nunca participó en actividades criminales. De hecho, en reiteradas oportunidades intentó convencer a su esposo y a su hermano para que abandonaran la actividad criminal.


Las relaciones de familia en los sistemas mafiosos son muy importantes y en la mafia calabresa resultan ser cruciales. Si bien la mafia calabresa no cuenta con una estructura organizativa muy diferente al resto de las mafias italianas, su conformación sí resulta ser extraordinariamente particular. Los hombres de la ‘Ndrangheta tienen relaciones de consanguinidad y no se admite miembros -salvo contadas excepciones- que no tengan vínculo alguno con la familia mafiosa. Por ello es que a la fecha y en comparación con las demás mafias -la Cosa Nostra, la Camorra y la Sacra Corona Unita-, la Ndrangheta se convirtió desde hace varios años en la mafia más poderosa del mundo, con una estructura firme en los antiguos cimientos de familiaridad entre sus miembros pero que en la superficie se adaptó a los permanentes cambios del mundo moderno; es fundamentalmente por esta estructura que la ‘Ndrangheta no tiene un gran número de arrepentidos colaboradores ante la justicia: “aunque te arresten, no entregarás a tu familia”.


Cuando Lea tenía 13 años se encontraba enamorada de Carlo Cosco, un joven también oriundo de Policastro, unos pocos años mayor que ella y que tenía inconmensurables aspiraciones de llegar a convertirse en un miembro pleno de la ‘Ndrangheta. Tres años después Lea quedó embarazada de Carlo y decidieron trasladarse hacia el norte, a la ciudad de Milán donde ya se encontraba dirigiendo las operaciones mafiosas de su familia, el hermano de Lea y jefe de la familia, Floriano Garofalo.


En la Ndrangheta la sangre no se licua, se espesa generación tras generación y eso lo sabía muy bien Carlo Cosco cuando había decidido acercarse y enamorar a Lea. Para Carlo resultaba ser una inmejorable oportunidad para ingresar a una familia tan poderosa como la de Lea Garofalo -aunque ella no cometiera actos criminales- y desde allí escalar en poco tiempo dentro de la estructura mafiosa de la ‘Ndrangheta.


La base de operaciones de varias de las familias mafiosas de Policastro asentadas en Milán -entre ellas la Garofalo-, era un enorme edificio ubicado en el número 6 de la calle Montello, un enclave que se ubicaba entre el barrio chino, el ruso y los rascacielos de la zona de Porta Nuova. La mole de tres pisos de altura, les resultaba ser ideal para el acopio de drogas, armas y mujeres tratadas desde Sudamérica y Europa del Este. Por aquella estructura de cemento y madera en los noventa circuló la mayor parte de la heroína, cocaína y marihuana que se consumió en Lombardía.


Alrededor y en el interior de aquel edificio, Floriano Garofalo dirigía las operaciones mafiosas de su familia junto a otras familias más, que en su mayoría provenían de Petilia Policastro. Entre las otras familias asentadas en Milán fue donde Carlo Cosco y su hermano Giuseppe encontrarán la protección y el apoyo de Tommaso Ceraudo y Silvano Toscano, dos importantes jefes de la ‘Ndrangheta. Rápidamente se transformarían en sicarios e inmediatamente después del asesinato de sus dos mentores, ellos mismos pasarían a dirigir una parte del comercio de drogas en Milan.


En 1996 se produciría un quiebre en la vida de Lea y de su hija Denise, que por entonces tenía cuatro años de edad. Una investigación por parte de justicia italiana sobre las familias de Ndrangheta en Milán terminó con un allanamiento en el edificio de la calle Montello donde detuvieron a Floriano Garofalo y varios mafiosos más. Pocos meses después, ese mismo año sería detenido Carlo Cosco, también acusado de traficar drogas. Las detenciones se transformarían en la llave de la libertad para Lea y su hija, quien se alejó de Milán, de su marido y de su propia familia.


Durante varios años Lea y Denise llevarían una vida parecida a la normalidad, pero siempre tomando precauciones para no dejar rastros y evitar las posibilidades de ser localizadas. Luego de seis años, la aparente tranquilidad en la cual vivían madre e hija se interrumpió abruptamente cuando el automóvil de Lea, que se encontraba estacionado en la puerta de su edificio, fue incendiado de manera intencional. Lea sospechaba que el incidente se había producido por orden de Carlo quien lo había ordenado en reprimenda al abandono de Lea. Ya no se sentía segura y se presentó ante los Carabinieri dispuesta a contar todo lo que sabía sobre las acciones mafiosas que realizaron tanto su familia sanguínea con su hermano a la cabeza, como la organización que dirigía su esposo.


Cuando Lea se presentó ante las autoridades judiciales en el año 2002, Floriano Garofalo y Carlo Cosco -hermano y esposo-, se encontraban detenidos a la espera de un juicio por tráfico de drogas. Lea relato los enfrentamientos de su familia con otras de la región en Petilia Policastro desde los años setenta, unas faidas permanentes que durante décadas habían generado decenas de muertos. También brindó información detallada sobre los crímenes cometidos por su hermano, su esposo y los demás asociados de la Ndrangheta en la región de Lombardía, todo ello antes de que fueran detenidos en 1996.


Lea junto a Denise ingresaron en el programa de protección y fueron reubicadas en Campobasso, una comuna ubicada en el centro de la península itálica. Lea fue admitida en el programa como colaboradora arrepentida -sin ella haber cometido ningún tipo de delito-, lo cual la colocó junto a su hija en una situación de sufrimiento e indignación permanente.

"Solo sé que mi vida siempre ha sido nada, a nadie le importe un carajo, nunca tuve afecto ni amor de nadie, nací en la desgracia y allí moriré. Pero hoy tengo una esperanza, una razón para vivir y seguir adelante, esta razón se llama DENISE, y es mi HIJA. Tendrás de mí todo lo que nunca he tenido de nadie". Lea Garofalo en su diario personal.

Mientras Lea se encontraba dentro del programa de protección de testigos, su hermano Floriano había sido absuelto en el juicio por drogas en su contra, accedido a la libertad y retornado a su Petilia Policastro natal, donde terminaría asesinado en una emboscada a mitad del año 2005. Un año después de la muerte de su hermano y cuatro de ingresar al programa de protección, Lea fue expulsada del programa ya que las autoridades consideraban que la información aportada durante esos cuatro años no resultaba ser valiosa para las investigaciones en curso. Luego de peregrinar y suplicar en diferentes organismos del Estado durante un año, Lea y su hija Denise serían readmitidas nuevamente en el programa de protección y otra vez bajo la figura legal de arrepentida - colaboradora, aunque no fuera nunca una criminal.


En el año 2008 Lea tomaría contacto con la organización antimafia Libera, la cual inmediatamente la reuniría con la abogada Enza Rando, quien además de acompañarla legalmente a Lea, lo terminó haciendo en diferentes aspectos de su vida en general. Pero la situación de las mujeres calabresas dentro del programa de protección no varió en casi nada respecto al periodo anterior. La calificación legal que la justicia le impuso a Lea, siempre continuó atormentándola y en 2009 terminó abandonando voluntariamente el programa. Ese mismo año Lea decidió enviarle una carta al Presidente de la República, en la cual le reclamó con indignación y sufrimiento el trato que el Estado italiano le había dado a ella y su hija, que el asesoramiento jurídico que había recibido fue totalmente deficiente, que la habían trasladado en repetidas ocasiones junto con su pequeña hija y que por ello perdía los pocos y precarios empleos a los que accedía, y que había quedado totalmente sola con su hija ya que por las reglas del programa no podían volver a tener contacto con sus vínculos más cercanos y los cuales no tenían ningún tipo de relación con las organizaciones mafiosas. La vida de Lea junto con Carlo Cosco había sido una pesadilla pero en el programa de protección también no fue nada fácil.


Lea y Denise seguirán viviendo en Campobasso hasta que finalmente fueron encontradas por su ex marido ni bien este había accedido a la libertad. Lea no contaba con dinero, su vida era cuesta arriba y Cosco poco a poco comenzaba a ganarse la confianza de Lea a través de las necesidades económicas que madre e hija tenían y del supuesto amor del padre por su hija. Entre uno de los tantos intentos de aproximación por parte de su ex marido y ante un inconveniente doméstico en el departamento de Lea, Carlo Cosco aprovechó un pedido de ayuda y envió a Massimo Sabatino -un sicario asociado a la Ndrangheta- para que secuestrara y luego asesinara a Lea en reprimenda por haberlo denunciado ante la justicia y abandonarlo al momento de ser detenido. Del intento de secuestro Lea escapó por la imprevisible presencia de su hija Denise en el departamento, quien ese día había faltado a la escuela y ante la acertada sospecha de que Massimo Sabatino no era un técnico de lavarropas rápidamente avisó a la policía e impidió el secuestro de su madre.


Siete meses después del fallido intento de secuestro, Cosco nuevamente consiguió acercarse a Lea apelando al amor que decía sentir por su hija. Allí nuevamente la abogada Enza Rando intentó persuadir a Lea para que no viajará con su hija hasta Milán para reunirse con Cosco. Lea le refería a Enza: “Estoy haciendo esto por mi hija. Mi hija también debe preocuparse por su padre”. Lea -que quería que su hija pudiera estudiar y tener un futuro digno- confiaba en el suporte económico del padre de Denise y en la ciudad de Milán, donde pensaba que su esposo y sus afiliados no podían llegar a organizar su asesinato. La persuasión de Enza no funcionó y el 20 de noviembre del 2009, Lea y Denise finalmente llegaban a la capital lombarda.


Luego de mantener varias reuniones los tres juntos -Lea, Denise y Cosco-, el 24 de noviembre Cosco lograba separar a las dos mujeres con la excusa de enviar a Denise a pasar un rato con parte de su familia paterna y convencía a Lea de que lo acompañe a un departamento en la Piazza Prealpi que Cosco había conseguido especialmente para retener a Lea y luego asesinarla aproximadamente a las 19:00 horas de ese mismo dia.


Lea no solo fue asesinada por su ex marido, sino que este también dispuso la destrucción total. El propio Cosco le entregó el cuerpo de Lea a tres de sus asociados mafiosos y hombres de su confianza -Massimo Sabatino, Carmine Venturino (novio de Denise) y Rosario Curcio-, quienes en un vehículo transportaron el cuerpo hasta la comuna de Monza, donde fue prendido fuego en 50 litros de ácido durante casi tres días; solo después de mucho tiempo se lograron recuperar cerca de dos mil fragmentos de hueso y un collar de Lea.


El mismo dia del asesinato, su hija Denise comenzaba rápidamente a sospechar la ausencia de su madre e inmediatamente después ya apuntaba sus sospechas contra su padre, quien en un intento por cubrir sus rastros se presentaba él mismo para realizar la denuncia por la desaparición de su ex esposa. Los intentos de Cosco resultaban ser infructuosos y casi un año después en ese entonces de la desaparición de Lea, Carlo Cosco, Vito Cosco, Massimo Sabatino, Carmine Venturino y Rosario Curcio fueron detenidos por el secuestro y la desaparición de Lea Garofalo. Luego de ocho meses de juicio -al cual se sumaría Giuseppe Cosco- todos serían condenados a cadena perpetua por la desaparición y el asesinato de Lea Garofalo, aunque no por asociación mafiosa.


Después de la condena en primera instancia, Carmine Venturino -el novio de Denise- decidía colaborar con la justicia y así conseguía una morigeración de su condena. Fue a solo través de su declaración que las autoridades judiciales lograban llegar hasta el lugar donde se recuperaban los fragmentos y el collar de Lea.


El 19 de octubre de 2013, luego de que fueran recuperados los restos de miles de personas, en la ciudad de Milán se realizaba el funeral y homenaje a Lea. Cuando el funeral se acabó, una mujer calabresa esposa de un capo de la 'Ndrangheta, se presentó en una comisaría y anunció que quería declarar contra su marido: “Lea me ha enseñado a ser valiente. Lea me ha enseñado a tener coraje”. La revolución de las madres calabresas se había iniciado. Después de ella, más mujeres han comenzado a denunciar a sus esposos padres y hermanos afiliados a la ‘Ndrangheta, hace ya unos años que se está conformando un programa específico en Italia para ayudar a estas mujeres y sus hijos, para que puedan irse de la familia criminal y encontrar la oportunidad de construir una nueva vida en otro lugar.

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