En los años 60, Cesare Terranova fue el primer juez en señalar que la mafia no eran delitos aislados, sino un sistema de poder infiltrado en la política y la economía.
Desde los campos de Sicilia, la reutilización social de los bienes decomisados se transformó en una de las políticas más innovadoras. Hoy cumple 30 años.
El narcotráfico ya no depende de grandes cárteles: la tecnología y la circulación de saberes permiten un modelo descentralizado donde pequeños actores producen y venden drogas.